¿Crisis Maternal o Paternal? Lee ésto....

¿Crisis Maternal o Paternal? Lee ésto....

Antes de embarcarnos en la maternidad o la paternidad tenemos una pequeña idea, perdón, pequeñísima idea, de lo que va a ser. Y aunque habremos leído libros, nos habremos empapado de documentales, foros, páginas web, habremos pasado horas hablando con nuestros amigos papás y mamás... en realidad no tenemos ni idea de lo que va a pasar.  Pero todo lo anterior no es ni una miga de pan al lado de las cosas que iremos descubriendo…. Buenas y Malas.

Aunque paso alguna crisis sobre si tener hijos fue una buena elección, más de lo que me gusta reconocer, porque a veces, aunque sean lo que más quiero en el mundo sin ninguna duda, pienso que el sacrificio que estamos haciendo no se compensa. Porque no lo ven, no lo aprecian y les da absolutamente igual… ya que es nuestro deber como padres… y seguramente sea así. Pero si, también tiene cosas maravillosas, cosas imprevistas y mágicas que especialmente debemos recordar cuando hemos tenido una mala noche o semana, o mes.   A veces, también, me tengo que decir a mí misma que este sacrificio personal compensa por el bien que estamos haciendo a la “sociedad” …. Y que nuestros propios hijos son un síntoma de la decadencia de la humanidad, pues no podemos pedirle peras al olmo, si nosotros estamos como estamos, corriendo, estresados, histéricos, pues imagínate ellos.

Pero en general tenemos que pensar que si, que el trabajo es grande, la responsabilidad gigante, las preocupaciones monumentales, pero la recompensa puede ser enorme. Para contrarrestar toda a oscuridad, decepción y fracaso que puede provocar la maternidad, aquí hay varias cosas increíblemente agradables de tener hijos.

 

La casa está llena de risas

Tirarse pedos hace reír mucho. Si los hacen los niños o el gato todavía más. Estornudar. Taparse con la manta en el sofá como si no te vieran…. Situaciones tontas que con los niños pasan a ser divertidísimas. Cantar sin parar, dibujar mientras cantamos, ver la tele del revés, …

 

Volvemos a ser niños

Desde que soy mamá he vuelto a dibujar y a pintar. Pasamos horas – sobre todo en otoño e invierno – jugando con formas y colores. Empecé con caracoles, flores, globos…. Que mis hijos me pedían… y ahora cada uno hace sus dibujos, con sus acuarelas, con sus colores…. Papá es entrenador de futbol de los peques, y vuelve a disfrutar muchísimo de su equipo, de sus goles, mira la clasificación cada semana…. ¡Lo disfruta!

 

La casa está llena de mimos y ternura

Cuando los peques van a dormir hay ronda de abrazos, besos, montar a caballito encima de papá, desearnos la mejor de las noches, que no tengan pesadillas, nos contamos lo mejor del día, ….

 

Redescubrimos el Mundo

Descubrimos de nuevo el Universo y la Naturaleza. Los niños responden al conocimiento con un sentimiento de asombro pleno y los papás nos empapamos de ello y es como un nuevo redescubrimiento del mundo: de las formas de luna, las pompas de jabón, los globos, cómo se mueven las nubes, de las estrellas, del sonido del agua, de los animales, …. Los niños contagian virus, pero ante todo contagian alegría y asombro. Me acuerdo que llevé a mi hijo a ver a sus primos en Barcelona y fuimos en tren. Alucinaba tanto con las puertas, las escaleras mecánicas, los ascensores trasparentes…. Fue como ir a Eurodisney. ¡Estaba tan feliz! O los Minions. No puedo parar de ver las tonterías de los Minions! He visto además que mis hijos y yo tenemos un sentido del humor muy parecido, y podemos reírnos sin parar de auténticas estupideces.

Te hacen ser mejor persona, vale un tópico, pero verdad verdadera

Si enseñas modales, los tienes que cumplir tú mismo. No puedes decirle a tu hijo que no debe decir palabrotas y decirlas tu… o que sea ordenado si tu no lo eres…. O que no critique a la gente si tu criticas a todo el mundo. También intentamos que mantengan la calma, que se esfuercen, que tengan paciencia…. ¡Y ellos hacen que nos esforcemos más y a tener paciencia, que se tiene que tener y mucha!

 

Te das cuenta de lo que realmente importa

Hemos dejado de ver televisión basura. Hemos aprendido a ser más ordenados. A comer mejor, porque queremos estar los 4 más sanos. Hemos eliminado mucha ropa que no nos ponemos. Hemos aprendido a disfrutar más de nuestro tiempo, de nuestro espacio. Los papás también tenemos extraescolares para hacer cosas que nos gustan y disfrutar de nuestro tiempo libre.

 

Aprendemos a pedir ayuda y a pedir perdón

Me he dado cuenta de las bestialidades que le llegué a decir a mi madre en época de la adolescencia… que no me quería, que no me entendía, y cosas brutales que ahora veo que le partían el corazón. Nunca me había dado cuenta de lo que habían hecho y sacrificado mis padres por mi hasta que fui madre. Y valoramos lo que nos ayudan como abuelos porque sin ellos estaríamos perdidos.

También he aprendido a pedir ayuda a mi pareja, y a pedir perdón, cuando ves que no llegas, que no eres una súper woman. He aprendido a que a veces estamos cansados para más noches románticas, pero que nos une nuestra familia, las anécdotas, las risas en la cama o el sofá cuando recordamos alguna historia, los wattsapp. O sencillamente acariciarnos los pies como si dijéramos, ¡hey! ¡Estoy aquí! Ver a tu pareja en los ojos de tus hijos, en sus frases….

O a otros papás y familias… si pueden recoger al niño del cole porque no llegas, si alguien se anima a ir de excursión, hay un nuevo nivel de amistad y coleguismo entre los papás de los amigos de tus hijos, te cuentan anécdotas de tu hijo que tu desconoces… nos hacemos cómplices de la infancia de nuestros hijos.

Es maravillosamente increíble ver cómo se va creando una personita

Hay factores del crecimiento y la maduración de nuestro hijo que no van a depender de nosotros…. Pero, lo que es cierto, es que casi con total seguridad, estoy convencida que las personas en las que se convertirán mis hijos me van a encantar (y no solo por amor de madre). Sino porque mis hijos van a ser – en parte – personas con muchas historias y recuerdos y felicidad compartida. Aunque – por suerte- serán independientes y – probablemente – no me van a gustar muchas de sus decisiones, creo que nuestros valores, nuestras ideas, nuestra forma de ver la vida y el mundo, la forma en que nos hemos amado como pareja, los hemos criado y querido, les hará ser buenas personas.

 

Si, ojalá todos estos pensamientos me vinieran a la cabeza cuando mis hijos me desobedecen, ensucian, gritan, se pelean, no quieren comer verdura, no hacen los deberes o millones de otras cosas. Porque en ese momento muchas veces pierdo la perspectiva y me siento cansada y con desánimo, y también muy triste, frustrada y a la vez culpable por no ser lo buena madre que debería. Pero he aprendido a reconocer y admitir que si no tuviera hijos los estaría deseando con todas mis fuerzas y no creo que pudiera ser feliz sin ellos. Tengo que aprender a sentirme menos culpable en mis momentos de flaqueza, pero creo que esta culpabiliad merece otro post.

 


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