Buenos consejos para dormir a un bebé

Una de las costumbres más grandes que tenemos los papás y las mamás cuando tenemos un bebé es que pensamos que siempre tienen frío.


Me acuerdo que me aterraba la idea de que mi bebé se resfriara y le ponía capas y capas de ropa.
Yo quizás iba solo con una camiseta y él llevaba encima tres piezas de ropa. El bebé acaba sudando y ni se dormía, lloraba, estaba irritable, lo que tenía era incomodidad y calor. A la larga se van acostumbrando, pero esto no significa que sea bueno para ellos.

La pediatra al final me dijo: las mismas capas que tu lleves, y cuando no tienen el año, una capa más que tú, es decir, el body.
Y para dormir lo mismo.

Demasiado calor no es bueno para ellos. Conozco mamás que le ponen a su bebé para dormir: un body, un pijama tipo polar, y un saco polar encima. Es decir, como si estuvieran viviendo en la Antártida y sin calefacción. Estas mamás, sinceramente, creen que hacen lo mejor para sus hijos. No es reprochable, ni mucho menos. ¿Pero a que nosotros no dormiríamos bien así?
La temperatura ambiente es un aspecto fundamental para un buen descanso, así que debemos tenerla muy en cuenta cuando tenemos un bebé en casa, especialmente a la hora de acostarlo a dormir.


Si bien de día se aconseja una temperatura de entre 22 y 24 grados, en la noche se recomienda que la habitación del bebé entre 18 y 20 grados, teniendo en cuenta que el bebé duerme al abrigo de la ropa de cama o del saco de dormir. Incluso hay expertos que dicen que es mejor estar entre 16 y 18 grados.


Por supuesto, queremos evitar que pase frío por la noche, pero a veces pecamos de sobreprotectores y les cubrimos demasiado. Tampoco es bueno que el bebé sude, por lo cual para su bienestar, lo más aconsejable es no abrigarlo en exceso y mantener la habitación a una temperatura agradable, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos.
En invierno, los termostatos de la calefacción permiten regular la temperatura, mientras que en verano, si recurres al aire acondicionado ten en cuenta que no es conveniente que el bebé duerma con el aparato encendido y mucho menos que esté al alcance del flujo de aire. Lo ideal es encenderlo un rato antes de acostarlo pero luego apagarlo.
Para conocer la temperatura ambiental, existen en el mercado varios termómetros multifuncionales que además de medir la fiebre, permiten controlar la temperatura de la habitación del bebé.
 
También es importante que no se destape. Esta temperatura es la idónea si el niño está tapado.... Por esta razón, es importante garantizar que no se destapará con un saco para dormir tipo Babasac, que permite un cambio cómodo del pañal y que además tiene capas adaptándose a la estación meteorológica que toque. En invierno lo tendrás con las capas, y en verano lo puedes tener sin las capas, y que duerma desnudito o sólo con un body. Aparte son 100% algodón, ideales para niños con posibles problemas de alergias.
Ya verás que cuando lo despiertes lo notarás calentito....eso quiere decir que no ha tenido frío.... y tampoco lo notarás sudado. Si un bebé tiene frío tampoco se podría dormir.


¿Cómo saber si el bebé tiene frío? No te guíes sólo por tu propia temperatura corporal.
Tócale las piernas o los bracitos... incluso la barriguita. Si lo notas frío, es que tiene frío, las manos es normal que siempre las tenga un pelín frías. Si tiene las mejillas rojas, es que tiene calor.


¡Esperamos haberte ayudado!


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