Me entrevistaron.... y me hizo tanta ilusión :-)

Anna de Lamamavaca me hizo este entrevista que me gustaría poder compartir con todos vosotros.

Creo que el de Mariona no es un caso típico de revolución maternal. Más bien lo suyo es una revolución por amor. Ejecutiva en la locura de Barcelona en una multinacional gigante, de golpe se enamoró de su esposo y lo cambió todo: Barcelona por El Esquirol (un pequeño pueblo cerca de Vic), vivir en el asfalto por granja y campo y su trabajo estable para montarse la vida a su manera. Eso la llevó a crear Saraus, su empresa de eventos que trabaja montando de todo por España y la lleva a trabajar y viajar arriba y abajo sin parar. Y como Mariona creo que no tiene límites…decidió, al tener a su primer hijo Grau, que con eso no había bastante…que qué tal si se ponía a distribuir por todo el Estado el dudu Cuski al que su hijo había cogido muchísimo afecto después de que ella no parase de navegar por internet hasta encontrar algo que ayudara a su hijo a dormir tranquilo siendo muy bebé. Y lo encontró en Inglaterra, de mano de otra madre loca que sin casi conocerla, le dio su confianza y la convirtió en distribuidora de la noche a la mañana. Y con eso por bandera, nos llamó hace casi 4 años una mañana y nos intentó convencer de las mil maravillas de su muñeco Cuski… Y como si algo tiene es persistencia, no paró hasta inundarnos la tienda de muñecos de todos los colores, de cajas y cajitas… Y consiguió enseñarnos que su producto era el compañero perfecto de cualquier bebé, el regalo idóneo. Y hoy en día vendemos cuskis con los ojos cerrados, porqué tal como le pasa a Mariona…creemos en él. Pero la aventura Cuski no termina ahí….ni mucho menos. Hoy en día Babymims –su empresa de distribución- lleva muchos más productos y todos ellos son líderes de ventas en muchas tiendas. Me comenta que los productos que distribuye siempre responden a una necesidad que se ha ido encontrando con sus hijos y que este es su criterio para seleccionar qué le gusta y qué no. Aunque -¡¡yo no soy una mamá gadget!!”- me dice- entre oliva y oliva. Me la miro como apasionada, me cuenta que no siempre las cosas le han sido fáciles y que esto de ser mamá empresaria tiene momentos en que te llena muchísimo –“como cuando ves un bebé por la calle con uno de tus productos”, comenta- pero también tienen momentos complicados. Y ahí entramos de lleno en el súper tema: nuestros hijos. Y Mariona se descubre como una gran madre fuerte por fuera y muy cálida por dentro. Que se emociona hablando de sus pequeños -Grau de 5 años y Bruna de 2-. Creo que nuestra entrevista-charla le ha dado el momento para parar y pensar en ellos de otra manera. Un minuto para respirar… Me cuenta que ha tenido que sacar la conexión a internet en casa porqué sus hijos no la querían ver trabajando y que cada vez le cuesta más salir a viajar por trabajo… Pero, a pesar de que evidentemente no me gusta verla sufrir- me doy cuenta de que sus hijos están orgullosos de tener una madre con tanta iniciativa, que se está haciendo a sí misma en un entorno que no le era favorable y que ha sabido poner magia e ilusión a dos proyectos simultáneamente que se entrecruzan en su vida creando sinergias que ella aprovecha al máximo para sacar el 1000x1000 de partido a su tiempo. Y que seguro que estos valores que flotan por su casa, también ayudarán un día a Grau y a Bruna. Sobre todo porque ella está ahí siempre que la necesitan y comentamos también que montar tu propia historia te permite aprender a dejarlo todo si es necesario y estar una semana abrazando a tu hijo con fiebre y mocos. Y esto no tiene precio. Y entre comida y café, suena el teléfono. Y ahí, en un solo “hola com estàs?” veo donde se esconde la guinda del pastel. Quién hay detrás de esta mujer bomba, quién le hace brillar lo ojos y sentirse capaz de todo, quién es su cómplice en esta historia de valentía…su marido. Quién aparece una y otra vez en nuestra conversación. Nuestra charla-catarsis sigue y sigue y me explica cómo funciona esto de la distribución y la importación. Me habla con mucho cariño de otros clientes suyos y de cómo ha dicho “no” a empresas grandes por cuidar a los que somos más pequeños y yo aprendo mucho de sus años a cuestas. Y me pregunta sobre La Mamavaca y sigo aprendiendo de su punto de vista y hasta hacemos planes, dibujamos posibles proyectos en común mientras volvemos paseando hacia la tienda, donde sí o sí le compra un caleidoscopio a su hijo Grau, porqué “ a mí de pequeña me encantaban…”. Al día siguiente de nuestra charla, Mariona me manda un mail para contarme que el caleidoscopio ha sido todo un éxito y apuntarme que volviendo en coche a su casa aún había pensado en más cosas para contarme…Y es que, Mariona creo que no tiene límite. Un petó ben fort.

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