Cosas que nunca deberían decirse a las mamás que trabajamos

Me acuerdo que cuando tuve a mi primer hijo, con una cesárea brutal, lo último que quería era ponerme a trabajar con un negocio que ni siquiera daba frutos. Al menos debía tener menos pérdidas porque sino no podríamos ni cuidar a nuestro hijo por morosos. No fue nada agradable dar el pecho mientras escribía el ordenador o contestaba emails, hablaba con proveedores o clientes. No lo hice por placer. Cuando el niño lloraba cuanda hablaba con algún cliente se me partía el corazón. Y no, no tenía dinero para contratar a nadie que hiciera mi trabajo. Además no dormía por las noches, mi hijo quería toda mi atención del mundo las 24 horas, por cierto, como debe ser.

En medio de este estrés te sientes la peor madre del mundo. No puedes entender cómo las demás mamás lo hacen y además triunfan en los negocios, están radiantes, bellas y delgadas,.... cada vez que iba al parque o paseando por la calle porteando a mi hijo, con mis pelos, mi barriga, mis ojeras.... los comentarios de las otras mamás que disfrutaban de bajas maternales larguísimas o medias jornadas que se podían programar a su antojo dejando solo un día y medio el bebé con los abuelos,  me partían directamente el corazón. Tuve que necesitar a mi suegra con el primero mucho más de lo que yo hubiera deseado y querido. Y mi hija a las 16 semanas ya fue a la guardería. Sentía odio y rabia al darme cuenta que si hubiera elegido una profesión distinta esto no pasaría. La diferencia de derechos entre profesiones es terriblemente injusta.

 

Las palabras que me dijeron me dolieron, y no creo que la gente las dijera conscientemente para herirme. Como mamás, todos tratamos de hacer lo más adecuado para nuestros hijos. Y yo no podía cuidar a mis hijos como se merecían porque no es que no quisiera, sino que no podía. Lo más frustrante es que no lo has elegido, es lo que hay.  Por tanto, después de 6 años de pasar por ello, pido a la sociedad que antes de hacer una acusación injusta o declaración a las madres que trabajan (o a cualquier mamá sea autónoma, funcionaria, en paro, trabajando en el sector privado o lo que sea), se pongan en su situación e intenten empatizar con ella, porque no saben nada de su historia, sus motivos, sus sentimientos, necesidades, pensamientos, nada. Y lo que menos necesitan son frases como: ¿Cómo puedes dejarlo con tu suegra?, ¡si al menos fuera tu madre! ¿Confías en la canguro? Yo nunca podría llevar a mis hijos a la guardería tan pequeñitos, ¡qué pena! Estas declaraciones son groseras, injustas y desconsideradas. Estos comentarios me dolieron y todavía ahora me siguen doliendo.

Y es más, las mamás que abandonamos a nuestros hijos y los dejamos con cuidadores, también sabemos lo que hacemos. Las mujeres que trabajan en las guarderías, y perdonen que los feminice pero la gran mayoría son mujeres, saben lo que hacen, están preparadas y son increíbles. Los bebés y peques que van a la guardería se lo pasan bomba. Creo que he aprendido más de las maestras de guardería que de cualquier otra mamá. Me han enseñado a ser más organizada, a encontrar soluciones a conflictos, a hablar mejor a los peques, a buscar juegos adecuados a su edad.... Tu hijo debe pensar que su mamá es su abuela, Yo nunca podría hacer esto a mis hijos... Cualquier declaración que insinúa que las mamás que trabajamos somos menos madres o queremos menos a nuestros hijos se debe evitar y criminalizar. Las mamás que trabajan también pasamos tiempo con nuestros hijos, es como una juego de obstáculos pero lo conseguimos. Es muy agotador, pero lo conseguimos. :-)

Otras perlas que te sientan de pena: ¿Tu marido no gana suficiente dinero para que puedas quedarte en casa cuidando a tu bebé? ¿Trabajas sólo para pagar la guardería? Por un lado, las economías familiares no deberían incumbir a nadie. Y dos, las mamás trabajamos por diferentes razones, entre ellas por elección y por necesidad. Algunas madres son solteras, algunas cobran más que sus maridos, algunas familias necesitan dos sueldos y a algunas mujeres les gusta trabajar, así simplemente. Teniendo en cuenta que cada mamá tiene diferentes circunstancias personales, insisto que nadie es nadie como para opinar sobre este tema. Quien piense que encargarse de desayunos, mochilas, notas para maestros, poner lavadoras, ir a trabajar y luego volver a casa a cuidar de los niños, limpiar la casa, ordenar un poco, hacer la cena, preparar bañeras, leer cuentos, ayudar con los deberes, jugar un rato, comentar el día y prepararse para el día siguiente es fácil, es que no lo ha hecho nunca. Cada día es como una maratón, y se nos olvidan cosas a veces. Pero el hecho de no estar en casa no lo convierte en más fácil. Cuando estamos trabajando no estamos dedicándonos un tiempo personal.... no es un hobby.  Trabajar no es un descansar. No olvidemos que a muchas madres que trabajan les encantaría quedarse en casa con sus hijos, pero tienen que sacrificar esa opción para sostener su familia. Y sostener la familia es duro y complicado muchas muchas muchas muchas y muchas veces. Más de lo que debería ser. Todo debería ser más sencillo.

Antes creo o – al menos me da esta sensación – que las familias tenían más ayuda. Ahora es dificilísimo cada día y terriblemente estresante. Pero lo admito, me gusta trabajar, me gusta tener mi negocio, y mucho. Me gusta dedicar horas a este hijito que es Babymims que cada día crece más. Creo que la opción que he elegido como forma de vida ahora me permite estar más con mis hijos, puedo estar cada día con ellos y adaptar mis horarios a los suyos. Llevarlos a todas las extraescolares que ellos han elegido por gusto y no porque me convenga a mí. Es de las pocas cosas buenas que tenemos las mamás emprendedoras....Pero admito que cuando son pequeños es TERRIBLE. Gracias a todos por leerme.

 

Esta mujer podría haber sido yo, pero os aseguro que no fue tan bonito. :-)


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